
CURIOSIDADES
"acá no lo acepto ni cagando", declaró Satanás
MUERE DE UN INFARTO UNA PERSONA SIN CORAZON
A los 91 años de edad y más carreteado que prostituta de los 80', muere en el Hospital Militar de Santiago de Chile, Augusto Pinochet Ugarte, más conocido como "El Tata".
Don Pino se destacó entre otras cosas, como vendedor sopaipillero, soldador al arco, decorador de interiores, recogedor de bolos en una bolera, presidente y dictador. A veces la artritis no le dejaba escribir y por eso debía dictar a su secretaria las cartas, de ahí el apodo de dictador.
Su funeral fue emotivamente acompañado por un grupo de viejas momias, las mismas que participaron en los topless de Calígula, Tutankamón y Ramsés II, entre otros.
El pueblo de Chile deseaba enterrarlo, cremarlo y ponerlo en una tumba bajo siete llaves por si acaso. Sin embargo, el personal del cementerio propuso que dejaran el cuerpo al aire para que se lo comieran los perros y los buitres, pero después pensaron en el terrible dolor estomacal que sufrirían los animalitos y deshecharon la idea. Lo mismo pasó con los tiburones y las pirañas.
Luego del entierro, y después de que un centenar de militares lloraran como maricas desenfrenadas, se acudíó a la Iglesia más cercana, en busca de un remedio que dejara claro que ni con un exorcismo el viejo regresaría. Algunos asistentes pensaron: "éste reencarna y ahí si que cagamos". Mientras tanto, en un lugar no muy lejano, Salvador Allende se frotaba las manos, argumentando que por fín ajustaría ciertos asuntos pendientes con el caballero.
Afuera del cementerio, un ciudadano gallego preguntaba si el primer presidente de Chile se llamaba Pin-uno.
(cabe señalar que con este artículo, El Noticiólogo perdió a su único lector, que era de derecha)