23 de agosto de 2007



ESPECIAL CATORCE DE FEBRERO


(ya pasó, pero me vale Wilson)


“Carta al Amor de mi Vida”




Amor mío, este día tan maravilloso en donde el Sol reluce radiante en mi ventana, he decidido tomar esta hoja y este papel, para escribir todo lo que me haces sentir desde que despiertas por la mañana, hasta que te veo dormir por las noches.




Te amo desde la cabeza hasta los pies. Amo tu bella y delicada piel, y no me importa que esté cubierta de barros y espinillas moradas de punta a punta. Amo tus bellos ojos, aún después que te hayas quedado tuerta y el ojo restante se te vaya hacia un lado. Amo tu nariz, y aunque está un poco torcida, descuadrada y tapada de pelos y mocos verdosos, adorna tu cara de modo angelical. Amo tu pelo, con ese color verde tan elegante y señorial, y aunque te estés quedando pelada y tengas absolutamente todas las puntas partidas, de todas formas lo amo. Amo tus labios, llenos de ampollas con pus pero bellos al fin y al cabo. Amo tu sonrisa, aunque sólo te quede un solo diente, y más encima con caries.




Amo tus bellas manos, ignorando que con la artritis parecen patas de pollo reumático. Amo tus brazos, aunque estén más peludos que los míos. Amo tu cuello, mugriento y todo lo amo, querida mía. Amo tus pechos, sin importarme que con las estrías, ya parezcan un crucigrama. Amo tu vientre de ponchera cervecera tipo Diego Armando Maradona, gracias a todas las porquerías que comes y tomas. A veces me da la impresión de que te podrías comer una vaca de almuerzo con un huemul de postre, aún así, amo tus hábitos alimenticios. Amo las pelusas negras de tu ombligo, aunque a veces huelan a Queso Roquefort. Amo tu espalda, la cual está más doblada que billete de veinte gracias a la escoliosis.




Amo tus bellos y armoniosos glúteos, los que me recuerdan, no sé por qué, a dos inmensas pelotas de playa llenos de moretones negros producto de vacunas mal puestas. Amo también los gases que te tiras cada vez que nos encontramos en nuestro lecho de amor y has comido un plato grande de porotos con mazamorra. En ese momento amor, tengo que levantar las sábanas y echar el tarro completo del desodorante para que el mal olor se vaya, sin embargo amor mío, tu olor se queda impregnado en nuestra habitación por semanas y semanas. Amo tu pubis y tus vellos hermosos, de los cuales podría sacar aceite para cocinar y vender kilos y kilos de papas fritas para así pagar todas las deudas que tienes en cada tienda del país. Amo cuando te encuentras en “esos días” y andas insoportable como perro achacoso, igual que todos los días.




Amo entrar al baño después de ti y ver con alegría los tremendos regalos que me dejan tú y tu colitis, los cuales manchan hasta las paredes. Amor, hasta las palomas tienen mejor puntería para cagar. He de confesarte amor mío, que en innumerables ocasiones, he tenido que hacer mis necesidades aguantando la respiración, ya que el olor de tus heces, preciosa mía, no se va ni con un exorcismo. Amo tus piernas, aunque con tantas várices ya parezcan árboles de navidad, y si bien están un tanto chuecas, que cuando caminas pareces un monito de cuerda destartalado, yo las amo a pesar de eso. Amo tus pies, tus hongos y tus uñas encarnadas y negras como conchas de almejas.




Amo la manera sensual en que te sacas un moco verde y lo pegas suavemente bajo la mesa. Amo la manera sutil en que te tiras un eructo grado 7-8 en la mesa, para que yo pueda sentir tu aliento a cebolla en escabeche aunque me encuentre en la otra habitación. Amo tu naturalidad, y la manera en que dejas crecer cada uno de tus cañones en espalda, brazos y piernas. Ni King-Kong y el Tío Cosa igualarían semejante champa y todo lo que te amo. Amo la manera en que pelas a todo el mundo y tapas de garabatos a los chóferes de las micros, amo que te sepas expresar. Amo la manera en que vistes, aún cuando no sepas, ni hayas sabido, ni sabrás combinar ningún color con ningún otro. Amo la manera en que bailas y mueves sensualmente kilos y kilos de celulitis, no es fácil y yo lo sé amor. No es fácil no saber llevar el ritmo en ninguna canción, por eso yo te amo.




Amo el maravilloso día en que te conocí, en ese topless, drogada y borracha hasta las patas. Desde ese preciso momento supe que nuestras vidas se unirían para nunca separarse.




Por todo esto: Te amé, te amo y te amaré, Heriberta.




PD: Los papeles de confort ya usados, van dentro del papelero y no botados por el piso.




MORALEJA CURSI PERO CIERTA: "El amor no es cruel, las crueles son las personas"

2 comentarios:

Eterno aprendiz dijo...

Weeena Carlos!

Tu estilo de humor es diferente. Imposible no recordar la canción de la mujer casi casi perfecta... para mí, de Felo, el estilo es re parecido.

Describiste las características quizá de situaciones comunes. Creo que me sería imposible describir así por ahora. Apenas leí el título pensé que leería algo medio romanticón, pero fue mucho más profundo ese tipo de "amor" xD pa mí quizá demasiado :P

Me quedé con la duda de cómo habría sido un simulacro de carta de amor de Carlos... chanfles!

Será pa' la otra... cierto?

Te cuidas!
Espero actualizar pronto mi blog :)

AdiÓs!!

Katherine Torres dijo...

Me parece genial la forma en que tomas las cosas de la vida citidiana. Al igual que tu amigo, creo que se parece mucho a la mujer casi casi casi casi casi casi perfecta de Felo...jajaja
De todas maneras está muy bien, es tu estiLo y vamos a hacer todo lo posible para publicarla en el diario mural de la escuela...COMO SE LO MERECE!!!!